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He aquí, pues, una proposición que, según creo, puede ser considerada como cierta:'' que el origen de la justicia se encuentra únicamente en el egoísmo y la limitada generosidad de los hombres, junto con la escasa provisión con que la naturaleza ha subvenido a las necesidades de éstos.''
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[...] El sentimiento de justicia no está basado en la razón, esto es, en el descubrimiento de ciertas conexiones y relaciones de ideas eternas, inmutable y universalmente obligatorias, pues, dado que es algo reconocido que una alteración [...] en el carácter y circunstancia de la humanidad alteraría también nuestros deberes y obligaciones, el sistema común, que afirma que ''el sentimiento de la virtud deriva de la razón'', tendría que mostrar necesariamente el cambio que ello debería producir en las relaciones e ideas. Pero es evidente que el único motivo de que una amplia generosidad de los hombre y la abundancia perfecta de todas las cosas destruyeran la idea de justicia se debe a que harían esta misma idea innecesaria; y también lo es, por otra parte, que la benevolencia limitada y la precaria condición de los hombres dan lugar a esa idea únicamente porque la hacen necesaria para el interés público y para el de cada individuo. Fue, por consiguiente, una preocupación por nuestro propio interés y por el interés general lo que nos llevó a establecer las leyes de la justicia. [...] Por tanto, el sentimiento de justicia no está basado en nuestras ideas, sino en nuestras impresiones.
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Revisió del 22:14, 14 set 2016

Text original editat en castellà.


He aquí, pues, una proposición que, según creo, puede ser considerada como cierta: que el origen de la justicia se encuentra únicamente en el egoísmo y la limitada generosidad de los hombres, junto con la escasa provisión con que la naturaleza ha subvenido a las necesidades de éstos.

[...] El sentimiento de justicia no está basado en la razón, esto es, en el descubrimiento de ciertas conexiones y relaciones de ideas eternas, inmutable y universalmente obligatorias, pues, dado que es algo reconocido que una alteración [...] en el carácter y circunstancia de la humanidad alteraría también nuestros deberes y obligaciones, el sistema común, que afirma que el sentimiento de la virtud deriva de la razón, tendría que mostrar necesariamente el cambio que ello debería producir en las relaciones e ideas. Pero es evidente que el único motivo de que una amplia generosidad de los hombre y la abundancia perfecta de todas las cosas destruyeran la idea de justicia se debe a que harían esta misma idea innecesaria; y también lo es, por otra parte, que la benevolencia limitada y la precaria condición de los hombres dan lugar a esa idea únicamente porque la hacen necesaria para el interés público y para el de cada individuo. Fue, por consiguiente, una preocupación por nuestro propio interés y por el interés general lo que nos llevó a establecer las leyes de la justicia. [...] Por tanto, el sentimiento de justicia no está basado en nuestras ideas, sino en nuestras impresiones.


Text traduït al català (Traducció automàtica pendent de revisió).


Heus aquí, doncs, una proposició que, segons crec, pot ser considerada com a certa: que l'origen de la justícia es troba únicament en l'egoisme i la limitada generositat dels homes, juntament amb l'escassa provisió amb que la naturalesa ha subvingut a les necessitats d'aquests.

[...] El sentiment de justícia no està basat en la raó, això és, en el descobriment de certes connexions i relacions d'idees eternes, immutable i universalment obligatòries, doncs, atès que és alguna cosa reconegut que una alteració [...] en el caràcter i circumstància de la humanitat alteraria també els nostres deures i obligacions, el sistema comú, que afirma que el sentiment de la virtut deriva de la raó, hauria de mostrar necessàriament el canvi que això hauria de produir en les relacions i idees. Però és evident que l'únic motiu que una àmplia generositat dels home i l'abundància perfecta de totes les coses destruïssin la idea de justícia es deu al fet que farien aquesta mateixa idea innecessària; i també ho és, d'altra banda, que la benevolència limitada i la precària condició dels homes donen lloc a aquesta idea únicament perquè la fan necessària per a l'interès públic i pel de cada individu. Va ser, per tant, una preocupació pel nostre propi interès i per l'interès general el que ens va portar a establir les lleis de la justícia. [...] Per tant, el sentiment de justícia no està basat en les nostres idees, sinó en les nostres impressions.

D. Hume, Tratado de la naturaleza humana, III, p. 2, sec.3 (Editora Nacional, Madrid 1977, vol. 2, p. 722).

Original en castellà

He aquí, pues, una proposición que, según creo, puede ser considerada como cierta: que el origen de la justicia se encuentra únicamente en el egoísmo y la limitada generosidad de los hombres, junto con la escasa provisión con que la naturaleza ha subvenido a las necesidades de éstos.

[...] El sentimiento de justicia no está basado en la razón, esto es, en el descubrimiento de ciertas conexiones y relaciones de ideas eternas, inmutable y universalmente obligatorias, pues, dado que es algo reconocido que una alteración [...] en el carácter y circunstancia de la humanidad alteraría también nuestros deberes y obligaciones, el sistema común, que afirma que el sentimiento de la virtud deriva de la razón, tendría que mostrar necesariamente el cambio que ello debería producir en las relaciones e ideas. Pero es evidente que el único motivo de que una amplia generosidad de los hombre y la abundancia perfecta de todas las cosas destruyeran la idea de justicia se debe a que harían esta misma idea innecesaria; y también lo es, por otra parte, que la benevolencia limitada y la precaria condición de los hombres dan lugar a esa idea únicamente porque la hacen necesaria para el interés público y para el de cada individuo. Fue, por consiguiente, una preocupación por nuestro propio interés y por el interés general lo que nos llevó a establecer las leyes de la justicia. [...] Por tanto, el sentimiento de justicia no está basado en nuestras ideas, sino en nuestras impresiones.