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Aristòtil: la sensació/es

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El acto del sensible y el del sentido son un solo y mismo acto, pero su esencia no es la misma. Tomo como ejemplo el sonido y el oído en acto. Es posible que el que posee el oído no oiga, y lo que está dotado de sonoridad no resuene siempre. Pero cuando pasa al acto aquel que está en potencia de oír, y suena lo que está en potencia de sonar, en este momento se producen simultáneamente el oído en acto y el sonido en acto, que podríamos llamar respectivamente audición y resonancia.

Por tanto, si el movimiento, la acción y la pasión residen en el paciente, necesariamente el sonido y el oído en acto residen el uno y el otro en el oído en potencia; puesto que el acto del agente y del motor se produce en el paciente, y por ello no es necesario que el motor sea movido. El acto de lo sonoro es pues sonido o resonancia, y el de lo auditivo, oído o audición; porque el oído tiene un doble significado y lo sonoro igualmente. Y lo mismo podemos decir de los demás sentidos y de los demás sensibles. En efecto, igual que la acción y la pasión residen en el paciente y no en el agente, así del acto del sensible y el acto del sentido residen en el que siente. Pero en ciertos casos los dos actos reciben un nombre, por ejemplo, la resonancia y la audición, mientras que en otros casos el uno o el otro no tienen nombre. Así se llama visión al acto de la vista, pero el de color no tiene nombre. Se llama gustación al acto del gusto, pero el de lo sápido no tiene nombre.

Ahora, puesto que el acto del sensible y el del que siente son un solo acto, aunque su esencia sea diferente, es necesario que desaparezcan y subsistan a la vez el oído y el sonido así comprendido, así como el sabor y el gusto, e igualmente los otros sentidos y los otros sensibles. Por el contrario, esto no es necesario para los sensibles en potencia, y los primeros fisiólogos se equivocaron cuando dijeron que no existía ni el blanco ni el negro sin la vista, ni el sabor sin el gusto. Si en cierto sentidosu opinión es acertada, en otro sentido no lo es. Pues la sensación y el sensible se dicen de dos modos: según la potencia, o según el acto. En este último caso, se aplica bien lo que han dicho, pero no en el primer caso. Han tomado en sentido absoluto unos términos que no admiten sentido absoluto.