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Amorós, Celia: misogínia romàntica i individualitat femenina

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Text original editat en castellà.


La hipertrofia esencializadora del género femenino que caracteriza el discurso de la misoginia romántica lleva hasta el límite la anulación de toda diferencia individual entre las mujeres, la negación más radical en ellas del principio de individuación. Ciertamente, las mujeres han sido siempre las idénticas -a diferencia de los varones que han constituido siempre ellos «espacios de los iguales» en el sentido, no precisamente de ámbitos igualitarios, sino de pares en tanto que varones, en tanto que miembros del genérico que a título de tal tiene el poder y en le que, por lo tanto, se vuelve importante discernir quién es quién: en este sentido la individualidad como categoría política y ontológica pertenece a los ámbitos en que se juega el poder y para ubicarse en los cuales se precisa tener información acerca del modo en que éste se distribuye y circula. Por el contrario, en el espacio de las idénticas, como espacio simbólico que se adjudica al género femenino, al ser éste un ámbito donde no están en cuestión poderes de peso, se hace irrelevante la determinación de la individualidad: no hay razón suficiente para que la atención se tome la molestia de realzarla, sino que queda subsumida en la indiscernibilidad, bajo predicaciones que afectan indistintamente a todos los ejemplares pertenecientes al genérico. Pues bien: en los discursos de la misoginia romántica esta distinción, un tanto esquemática, entre el «espacio de los iguales» y el de «las idénticas» se va a volver más contundente, y ello en relación con las motivaciones políticas reactivas a que antes hemos hecho referencia.


Text traduït al català (Traducció automàtica pendent de revisió).


La hipertròfia essencialitzadora del gènere femení que caracteritza el discurs de la misogínia romàntica porta fins al límit l'anul·lació de tota diferència individual entre les dones, la negació més radical en elles del principi d'individuació. Certament, les dones han estat sempre les idèntiques -a diferència dels homes que han constituït sempre ells «espais dels iguals» en el sentit, no precisament d'àmbits igualitaris, sinó de parells mentre que homes, mentre que membres del genèric que a títol de tal té el poder i en li que, per tant, es torna important destriar qui és qui: en aquest sentit la individualitat com a categoria política i ontològica pertany als àmbits en què es juga el poder i per situar-se en els quals es precisa tenir informació sobre la manera en què aquest es distribueix i circula. Per contra, en l'espai de les idèntiques, com a espai simbòlic que s'adjudica al gènere femení, en ser aquest un àmbit on no estan en qüestió poders de pes, es fa irrellevant la determinació de la individualitat: no hi ha raó suficient perquè l'atenció es prengui la molèstia de realçar-la, sinó que queda subsumida en la indiscernibilitat, sota predicacions que afecten indistintament a tots els exemplars pertanyents al genèric. Doncs bé: en els discursos de la misogínia romàntica aquesta distinció, una miqueta esquemàtica, entre el «espai dels iguals» i el de «les idèntiques» es va a tornar més contundent, i això en relació amb les motivacions polítiques reactives al fet que abans hem fet referència.

C. Amorós, Feminismo, Ilustración y misoginia romántica, en F. Birulés y otros, Filosofía y género, Identidades femeninas, Pamiela, Pamplona 1992, p. 132.

Original en castellà

La hipertrofia esencializadora del género femenino que caracteriza el discurso de la misoginia romántica lleva hasta el límite la anulación de toda diferencia individual entre las mujeres, la negación más radical en ellas del principio de individuación. Ciertamente, las mujeres han sido siempre las idénticas -a diferencia de los varones que han constituido siempre ellos «espacios de los iguales» en el sentido, no precisamente de ámbitos igualitarios, sino de pares en tanto que varones, en tanto que miembros del genérico que a título de tal tiene el poder y en le que, por lo tanto, se vuelve importante discernir quién es quién: en este sentido la individualidad como categoría política y ontológica pertenece a los ámbitos en que se juega el poder y para ubicarse en los cuales se precisa tener información acerca del modo en que éste se distribuye y circula. Por el contrario, en el espacio de las idénticas, como espacio simbólico que se adjudica al género femenino, al ser éste un ámbito donde no están en cuestión poderes de peso, se hace irrelevante la determinación de la individualidad: no hay razón suficiente para que la atención se tome la molestia de realzarla, sino que queda subsumida en la indiscernibilidad, bajo predicaciones que afectan indistintamente a todos los ejemplares pertenecientes al genérico. Pues bien: en los discursos de la misoginia romántica esta distinción, un tanto esquemática, entre el «espacio de los iguales» y el de «las idénticas» se va a volver más contundente, y ello en relación con las motivaciones políticas reactivas a que antes hemos hecho referencia.